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14/05/2026
La Confederación SALUD MENTAL ESPAÑA publicó el informe ‘La atención a la salud mental infanto-juvenil: investigación aplicada para el diagnóstico y la formulación de propuestas desde las entidades de la red SALUD MENTAL ESPAÑA’. Se trata de un trabajo investigativo cualitativo, que ha contado con la financiación del Ministerio de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, y que expone la necesidad de mirar el futuro basado en los derechos de niños, niñas, adolescentes y jóvenes. Advierte, a su vez, la importancia del vínculo entre educación y salud mental, no solo desde este grupo demográfico, sino también desde sus familias y el ámbito educativo. Esto, de cara a promover el intercambio de buenas prácticas y diseñar propuestas de mejora desde un enfoque de derechos, género y comunidad.
Cabe destacar que la presentación se llevó a cabo durante la primera jornada del XXIII Congreso SALUD MENTAL ESPAÑA, realizado los días 7 y 8 de mayo, en Santa Cruz de Tenerife y transmitido vía streaming. En este marco, se desarrolló el panel Informe ‘Atención a la salud mental infanto-juvenil’, que contó con la participación de Mariano Chervin, investigador senior de la consultora Andaira; Blanca Cuesta, psicóloga de Salud Mental Aranda; Olga Real, presidenta de la Federación Salud Mental Comunidad de Madrid; Clara Benedicto, jefa del Área de Prevención y Promoción del Comisionado de Salud Mental del Ministerio de Sanidad, y Esperanza Rubio, directora técnica del Área Investigación y Proyectos de SALUD MENTAL ESPAÑA. A su vez, el espacio estuvo moderado por Raquel Acirón, periodista y conductora del acto.
El objetivo principal de este estudio es el de explorar y analizar en profundidad la situación actual de la atención a la salud mental infanto-juvenil, haciendo foco, en especial, en el estado de los servicios de salud mental, las necesidades y demandas existentes, y a los recursos y medios disponibles, además de barreras y formas de colaboración institucional, en cada uno de los 18 territorios con implantación de la Confederación SALUD MENTAL ESPAÑA. Como contexto, se advierte que, desde la pandemia generada por el COVID-19, se registra un incremento en los problemas de salud mental entre niñas, niños, adolescentes y jóvenes, con mayor visibilidad de distintos malestares, como tristeza, ansiedad, problemas de concentración y atención, junto con autolesiones. Esto propicia una oportunidad para reivindicar recursos y servicios, y presenta una exigencia para dar respuestas, de manera conjunta, desde la propia voz de las personas hacia quienes se dirige la propuesta.
“La atención en la salud mental infanto-juvenil deja de ser algo importante, para convertirse en imprescindible; allí nos enfocamos. Para la Confederación, más allá de ser una preocupación, es una ocupación, en línea con lo que plantea el movimiento asociativo”, reflejó Esperanza Rubio, directora técnica del área de Investigación y Proyectos de la Confederación, durante su ponencia como parte del panel dedicado exclusivamente a presentar el estudio y explorar sus conclusiones, en el XXIII Congreso.
Según Rubio, esta investigación “supone una doble responsabilidad para la Confederación: generar conocimiento para las propuestas y el diálogo con las Administraciones públicas, identificar retos y carencias, y visibilizar lo que el movimiento asociativo ya está haciendo en esta materia; además de disponer de una base sólida de evidencias para, a partir de ellas, edificar propuestas en diferentes ámbitos”. Asimismo, para la directora técnica de Investigación y Proyectos de la Confederación, se evidencia la necesidad y la urgencia de “seguir revisando y reforzando la salud mental infanto-juvenil”. Analizó que la salud mental infanto-juvenil necesita la misma “mirada amplia” que aplica a la salud mental en general, y esto incluye considerar la influencia de ciertos “determinantes presentes al plantear propuestas y actuaciones, como lo que refiere a edad y género de la persona, territorio que habita, su situación familiar, entre otros”.
Desde una perspectiva holística y transversal, Rubio expresó, además, que, de cara a un acompañamiento adecuado para la población infanto-juvenil, “la escuela sola no puede, como tampoco puede sola la Administración pública, ni el tercer sector, ni el movimiento asociativo”. Y afirmó: “Tenemos que apelar a la responsabilidad de distintos ámbitos; partir de la base de la escucha y el fomento de la participación de niñas, niños y adolescentes, jóvenes y sus familias y, a partir de ahí, construir”.
Como cierre del encuentro, la periodista Raquel Acirón introdujo la pregunta general, dirigida a todo el panel, que buscaba conocer qué prácticas o enfoques innovadores señalados en el informe creían las personas ponentes que, a medio o largo plazo, podrían marcar la diferencia.
Al respecto, Rubio indicó que, en materia de salud mental infanto-juvenil, no se trata de centrarse en nuevos recursos, servicios y tecnologías, sino de implementar “nuevas formas de escucharnos, de hablarnos y de acompañarnos”. Afirmó que “la salud mental infanto-juvenil está pidiendo red; se cuida en red y con recursos”. A la par, aseguró que “la mayor y mejor inversión es la prevención y la detección temprana”, e instó a “escuchar y participar” como “la mejor respuesta para cualquier opción”.
Por su parte, Clara Benedicto señaló que, al darse el vínculo con niñas, niños, adolescentes o jóvenes que presentan un malestar en cuanto a su salud mental, “hay que hacer un esfuerzo por olvidarnos de lo que pensamos que está pasando, para pasar a escuchar su voz, sin preconcepciones”. La jefa del Área de Prevención y Promoción del Comisionado de Salud Mental del Ministerio de Sanidad planteó que “debemos reconocer que tenemos miedo respecto del sufrimiento infanto-juvenil, y no es que haya que aguantárselo, sino que hay que colectivizarlo, institucional y socialmente”.
Asimismo, Blanca Cuesta hizo hincapié en que, “cuando hablamos de salud mental, no estamos hablando de algo menor; contrariamente, tenemos entre manos desarrollo, bienestar y trayectorias vitales, y eso exige una responsabilidad”. Por lo tanto, manifestó que “investigar no es ningún lujo ni una ‘tarea paralela’, sino que es la base que crea intervenciones útiles, políticas públicas eficaces y, al final, un modelo de cuidado centrado en la persona”.
En sintonía, Mariano Chervin enfatizó que “no se trata tanto de innovar, sino de recurrir a propuestas razonables y simples”. Apuntó, de esta manera, a que “las personas jóvenes participen, y, cuando decimos participar, hablamos de participación efectiva: esto incluye diseño y evaluación de programas dirigidos a la propia población juvenil”. Resumió su idea, reforzando que “faltan personas jóvenes en los espacios de reflexión”.
Por último, Olga Real puntualizó en la centralidad de “interconectar sectores, potenciar comunidades de aprendizaje y, por último, la mejor medicina, poner una asociación en la propia vida”.
La mesa Informe ‘Atención a la salud mental infanto-juvenil’ del XXIII Congreso SALUD MENTAL ESPAÑA fue la plataforma de anticipo de la puesta en marcha de una comunidad de aprendizaje que llevará adelante la Confederación, sobre salud mental infanto-juvenil. Se la plantea como un espacio para compartir y construir, conjuntamente, a partir de lo recogido en el informe y de lo que las personas integrantes del movimiento asociativo que participen vayan aportando en este espacio de trabajo. Y es que, como expresó Rubio, “ocurre que los miedos van evolucionando, cambiando, y nos tenemos que adaptar; tenemos que saber cómo gestionar el miedo y, para eso, la suma de miradas que conformen esta comunidad será muy valiosa”.
El informe ‘La atención a la salud mental infanto-juvenil: investigación aplicada para el diagnóstico y la formulación de propuestas desde las entidades de la red SALUD MENTAL ESPAÑA’ ha sido dirigido por Sara Domínguez, Esperanza Rubio y Marta García, del área de Investigación y Proyectos de la Confederación. Ha contado con la coordinación técnica de la consultora Andaira, de la mano de Mariano Chervin, Judith Sala Morales y Jorge Palmero Monllor, junto con un grupo motor que impulsó la investigación, con personas expertas y personas con experiencia propia en salud mental —Mikel Sarmiento, de Salud Mental Euskadi; Belinda Hernández, de la Federación Salud Mental Castilla-La Mancha y Blanca Cuesta, de la Federación Salud Mental Castilla y León—.
Frente a la falta de coordinación de los recursos de atención y a la medicalización excesiva, SALUD MENTAL ESPAÑA propone atención personalizada, flexible y adaptada a las necesidades de cada persona, junto con la creación de espacios seguros, donde las personas jóvenes puedan expresarse libremente, además de contar con un apoyo integral para las familias, que fortalezca el proceso de acompañamiento, combinando alivio emocional y herramientas prácticas.
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