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09/03/2026
La Plataforma de Infancia ha publicado los resultados de una encuesta realizada a 1.210 hogares que cumplen los requisitos para solicitar el Complemento de Ayuda a la Infancia (CAPI), una prestación dirigida a familias con hijas e hijos menores de 18 años. El informe “¿Llega el CAPI a las familias? Percepción de las familias sobre el Complemento de Ayuda para la Infancia”, revela un amplio desconocimiento sobre esta ayuda y evidencia que el 72 % de las familias potencialmente beneficiarias no la solicitan.
El CAPI puede formar parte del Ingreso Mínimo Vital (IMV), aunque el umbral de ingresos exigido para acceder a este complemento es superior. Sin embargo, a pesar de que todas las personas encuestadas cumplían los requisitos para solicitarlo, solo el 28,8 % afirma recibir algún tipo de ayuda para familias con hijas e hijos a cargo, frente al 71,2 % que no percibe ninguna prestación.
Este informe pone de manifiesto que el CAPI es una de las ayudas menos conocidas. Solo el 1,5 % de las personas encuestadas lo mencionó de forma espontánea y el 8,5 % cuando se les facilitó un listado de ayudas. Además, casi tres de cada diez personas potencialmente beneficiarias (28,7 %) declara que no sabía que existía.
“El desconocimiento no se limita a la existencia de la prestación”, aclara Ricardo Ibarra, director de la Plataforma de Infancia, “aunque todas las personas encuestadas reúnen las condiciones para recibir esta ayuda, un 25 % considera que no cumple los requisitos, un 12,3 % afirma no saber cómo solicitarla y un 18,9 % cree que el CAPI no está dirigido a su perfil familiar”.
La falta de información es generalizada. El 82,3 % de las personas entrevistadas no recuerda haber visto ningún material informativo sobre el CAPI ni sobre el IMV y, entre quienes sí lo han visto, solo un 6,4 % asegura haberlo entendido perfectamente. Este déficit informativo influye directamente en la percepción de las ayudas económicas a los hogares con hijas e hijos. El 30 % de las respuestas iniciales son de carácter negativo: el 18,2 % afirma que no existen y el 11,8 % considera que son escasas.
El estudio también detecta elementos de estigmatización vinculados a la pobreza. Aunque todas las personas encuestadas cumplían los requisitos del CAPI, el 30,4 % consideraba que se trata de una ayuda destinada únicamente a quienes se encuentran en situaciones de necesidad extrema, y el 39,1 % opina que no se habla de este tipo de prestaciones.
Entre las personas que sí reciben el CAPI, el 34,1 % considera que el proceso fue largo; al 15,9 % le resultó difícil realizar la solicitud de forma virtual y al 11,4 % le costó reunir la documentación necesaria. Solo el 25 % considera que el procedimiento fue fácil.
Ante estos resultados, la Plataforma de Infancia propone rediseñar el CAPI para mejorar sus cuantías y su distribución, aumentando la ayuda hasta un máximo de 200 euros por cada hija o hijo y priorizando las edades con mayor tasa de pobreza y mayores costes de crianza, especialmente entre los 7 y los 18 años. Asimismo, la entidad plantea desvincular el CAPI del IMV y configurarlo como una prestación independiente: “esto contribuiría a reducir la estigmatización y a que sea percibido como un apoyo a la crianza y no exclusivamente como una ayuda frente a la pobreza extrema”, añade Ibarra.
La Plataforma de Infancia también considera imprescindible simplificar el acceso mediante la concesión automática a través del cruce de datos entre administraciones, eliminando el exceso de trámites que actualmente frena a muchas familias. Del mismo modo, subraya la necesidad de reforzar la comunicación y la sensibilización sobre las ayudas a la infancia, desarrollando campañas dirigidas a las potenciales familias beneficiarias y utilizando los canales a través de los cuales actualmente se informan, como el entorno cercano, los centros educativos e Internet.
“Desde la Plataforma de Infancia insistimos en avanzar hacia una ayuda universal a la crianza que llegue a todas las familias y evite los problemas de no solicitud, como llevamos años defendiendo”, concluye Ibarra.