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COMUNICACIÓN

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'La resiliencia no soluciona los problemas del alumnado sordo. Lo que necesitan es ver cumplidos sus derechos'

• La vicepresidenta de la CNSE afirma que la falta de adaptaciones y recursos condena al aislamiento al alumnado con discapacidad

• Reivindica menos prejuicios y más inversión pública para la atención de sus necesidades

26/10/2020

“El incumplimiento de los derechos del alumnado universitario con discapacidad deriva en falta de información, aislamiento, e incluso en una desmotivación y abandono de los estudios que debemos evitar a toda costa”. Así lo ha manifestado Amparo Minguet, vicepresidenta de la CNSE (Confederación Estatal de Personas Sordas), en el webinario ‘Soledad no deseada y discapacidad’ celebrado esta mañana.

Organizado por el Cermi Estatal y el Real Patronato sobre Discapacidad, este webinario pretende analizar la discriminación percibida por el alumnado universitario con discapacidad, que, en el caso de los estudiantes sordos, no empieza cuando dichos alumnos se matriculan en un grado universitario, sino mucho antes. “La falta de recursos y adaptaciones condiciona y mucho su paso por la universidad”, ha afirmado Amparo Minguet durante su intervención. “Por cada joven con discapacidad que finalmente llega a la universidad, deberíamos considerar, cuanto esfuerzo, tesón, sufrimiento y valor, caben en toda su infancia, niñez y adolescencia, y en la de los familiares y profesionales que, hasta ese momento, les han acompañado en un camino nada fácil”.

La vicepresidenta de la CNSE ha recordado que precisamente este viernes se cumplen 13 años de la aprobación de la ley 27/2007, de 23 de octubre, por la que se reconocen las lenguas de signos españolas y se regulan los medios de apoyo a la comunicación oral de las personas sordas, con discapacidad auditiva y sordociegas. Una norma largamente reivindicada por el movimiento asociativo de personas sordas en España que para “muchas de nosotras marcaba el comienzo de un camino hacia una sociedad más justa, más solidaria, y más empática con la diversidad”, ha apuntado.  Sin embargo, su cumplimiento y desarrollo no ha sido el esperado por la Confederación. “Buena parte del alumnado sordo comienza el curso sin intérpretes o no los tienen todo el horario lectivo. Incluso si usan implante coclear o audífono, se les niega la posibilidad de contar con esta figura para seguir las clases’, ha comentado. “Y esto, además de discriminatorio y contrario a la legislación, denota una falta de conocimiento y comprensión acerca de lo que es la vida real de estos estudiantes”.

Para Minguet es injusto que se ‘obligue’ al alumnado con discapacidad a valerse de fortalezas como la perseverancia, la paciencia, la negociación, o la rebeldía, para poder sobrellevar de la mejor forma posible la falta de empatía y de accesibilidad. “Debemos luchar contra las malas praxis que les condenan al ostracismo y al aislamiento”. Asimismo, ha apelado a la construcción de una universidad ‘inclusiva y saludable’ que entienda sus necesidades como una cuestión de derechos, y no un trato de favor o una posición de privilegio.  “Tienen derecho a ser considerados más allá de su discapacidad, a demostrar quiénes son, y a disfrutar de la universidad en igualdad de condiciones que el resto”.

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