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Plataforma de ONG de Acción Social

Estrella Rodríguez, Presidenta de la Plataforma de ONG de Acción Social

"Queremos ser un interlocutor privilegiado en temas que afectan a colectivos vulnerables, nos lo hemos ganado"

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Estrella Rodríguez, Presidenta de la Plataforma de Acción Social, durante la entrevista.

Fuente: cermi.es

 

El Tercer Sector define y defiende continuamente sus objetivos, su trabajo y los deseos que le impulsan en la defensa de los derechos de los más vulnerables. Estrella Rodríguez también tiene muy claras sus prioridades al frente de la POAS, sabe que debe defender la X Solidaria y buscar otras formas de financiación y gestión, luchará para que el Tercer Sector sea reconocido como interlocutor cualitativo ante los poderes públicos, acogerá esas iniciativas que crecen a la sombra de la crisis, esas nuevas formas de apoyo y solidaridad, y devolverá a los ciudadanos lo que les debe, ante todo transparencia y confianza.

Acaban de publicar el "Estudio del Tercer Sector de Acción social", ¿qué concluye sobre el Tercer Sector? ¿Cuáles son los objetivos comunes del mismo?

El estudio, que se publicó en diciembre, tiene una parte cuantitativa y otra cualitativa. Una trata de reflejar qué es el Tercer Sector y cómo ha afrontado estos años de crisis y la otra parte es más de retos, qué tendríamos que hacer y cómo tendríamos que organizarnos.

En la primera parte salen cosas muy interesantes, se ve cómo el Tercer Sector ha hecho más con menos, cómo han caído los ingresos un 18% por la crisis, sin embargo ha habido un 11% más de actividad. Refleja también que somos un sector importante en el ámbito económico, representamos un 4,6 de la EPA en la creación de empleo, ó 1,51 en cuanto al PIB.

Pero lo más importante es que durante todo este periodo de crisis se han sumado muchos ciudadanos y ciudadanas como voluntarios a nuestras organizaciones, hemos llegado a 1.300.000. Desde 2012 muchos ciudadanos han querido contribuir con su tiempo y con su saber hacer al trabajo que hacemos las organizaciones en defensa de los colectivos más vulnerables.

Y esto es una radiografía del Tercer Sector muy importante, nos sitúa dónde estamos, cómo hemos sobrevivido a la crisis y quiénes somos, pero también nos plantea retos, ¿cómo vamos a transitar de la crisis a otros modelos que parece que se están configurando en Europa?, ¿cómo vamos a mejorar nuestra incidencia política en la defensa de los derechos sociales de las personas? y ¿cómo, manteniendo ese espíritu, vamos a ser capaces también de relacionarnos con la Administración, con la empresa y con la sociedad, con la sociedad en general y con los nuevos movimientos sociales en particular?

Esa estabilidad que ha costado tanto sostener en tiempos de crisis, ¿se puede lograr mantener con la misma gestión o se buscan ya otras formas de financiación sostenible?, ¿cuáles son hoy por hoy las vías para lograr esa estabilidad?

Está cambiando el Estado del Bienestar Social. El Tercer Sector ha ido creciendo al amparo de cómo crecía el Estado de Bienestar Social en España y en Europa. Este modelo se está reconvirtiendo, no sabemos todavía muy bien cómo, pero tenemos que estar atentos si queremos tener un papel y creo que lo tenemos, que nos lo hemos ganado durante estos 30 años, somos un sector muy importante, que atendemos a las personas en situación de mayor vulnerabilidad. No solo las atendemos sino que también defendemos sus derechos y sus planteamientos.

Hemos tenido mucha financiación pública, pero es verdad que ahora mismo tenemos un 53% de financiación pública, un 19 de fondos privados y un 25 de fondos propios. Nos estamos equilibrando, no es mala noticia. Dicho esto, tenemos que seguir pensando en qué fórmulas y qué alianzas hacemos con la empresa privada y también con el sector público, y con los ciudadanos en particular, hoy están saliendo muchas formas de apoyo a proyectos concretos, vía ciudadanos. Ahí tenemos mucho recorrido todavía.

Parece necesario también un trabajo más coordinado entre entidades del Tercer Sector y así se reclama cada vez más como línea de futuro, ¿no es así?

El estudio nos dice que, o aprendemos a trabajar más en red, o tendremos dificultades, es un elemento muy importante. Creo que lo hacemos en algunos temas concretos, se trabaja en red en el terreno, en el día a día, en temas sectoriales. En temas más políticos, gracias a las plataformas hemos ido definiendo una agenda común y esto nos ha permitido también tener fuerza, pero creo que todavía aquí también tenemos mucho camino por hacer. La sociedad también te marca, tienes las redes sociales, las distintas formas de organizarse, otras formas de voluntariado, otras formas de entender la economía, esa economía colaborativa y solidaria… son temas que nos plantean muchos retos para adaptarnos y para innovar, para volver a ser el elemento transformador, durante muchos años hemos puesto encima de la mesa propuestas y acciones que muchas veces se han convertido en políticas públicas. Tenemos que seguir por esa senda, con nuevos modelos y nuevas fórmulas, pero no perder esa perspectiva.

La Plataforma de ONG de Acción Social presentó también, hace unos meses, las "Recomendaciones Éticas del Tercer Sector de Acción Social". Las recomendaciones éticas dirigidas al Tercer Sector, ¿cambian con los tiempos? ¿es necesario renovarlas?

El Tercer Sector se caracteriza porque siempre ha defendido los derechos humanos, ahora hemos tomado como referencia los derechos sociales, queremos que lleguen a la Constitución, pero hay un elemento también importante y es que las organizaciones tenemos que ser también transparente y tener indicadores de buen gobierno, igual que exigimos, tenemos que autoexigirnos, ser muy transparente con la sociedad, con los ciudadanos que nos apoyan. Tenemos que devolver a la ciudadanía el apoyo que nos está dando. El código ético se ha planteado como un referente para todos y luego cada organización lo adapta a su cultura, pero al menos hay un referente común y aquí vamos aprendiendo todos y ganamos en eficacia, en eficiencia, en transparencia y en cuestiones éticas que se tienen que incorporar también en la gestión.

Se encuentra en debate actualmente el III Plan estratégico del Tercer Sector, ¿Qué ha ocurrido con el primero y el segundo? ¿Cuál es su balance? y ¿qué debe priorizar el tercero?

El primer plan fue un hito pues en toda Europa no había un plan estratégico que definiera al Tercer Sector; el segundo avanzó un poco más, fue más concreto y es el que estamos ahora valorando. Ahora tenemos el reto del tercer plan, pero el estudio que acabamos de publicar nos sirve de diagnóstico y nos marca un poco el camino, un camino que está hecho con la participación del sector, de todas las organizaciones, y ahí ya se marcan los retos. ¿Qué debería tener el nuevo plan? Creo que, en primer lugar, debe dar respuesta a la pregunta sobre cómo vamos a transitar de la crisis a un nuevo escenario y tiene que tener claro una agenda política que tengamos que defender todo el Tercer Sector, que todo el Tercer Sector nos sintamos identificados y podamos defender tanto bilateralmente como en las plataformas esas cuestiones que hayamos definido entre todos para mejorar las condiciones de la vida de las personas, que al fin y al cabo es lo que nos preocupa; y en segundo lugar, cómo mejoramos en incidencia política, el Tercer Sector tiene que ser un interlocutor cualitativo de los poderes público y tenemos que estar reconocidos, tiene que haber un reconocimiento de que somos un interlocutor solvente, algo que está muy relacionado con la Ley del Tercer Sector, que está sin desarrollar.

Estamos empezando con este tercer plan y nuestro objetivo es tenerlo para abril, porque queremos que sea un proceso participativo, que participen las organizaciones, las plataformas y queremos que también participen las plataformas territoriales. Es muy importante el qué, pero también el cómo, en esta ocasión. No iremos a un plan grueso con mucha enjundia, sino algo en lo que nos identifiquemos todos, por eso en este momento el cómo lo hagamos es muy importante, para que todas las organizaciones lo tomen como referencia y lo sientan suyo.

Hace apenas unos días, representantes del Tercer Sector se reunieron con representantes de los partidos políticos, ¿cómo definiría la sensibilidad de los políticos hacia el Tercer Sector tras este debate?

Fue un debate interesante por el mero hecho de hacer un debate. El Tercer Sector defendimos nuestras posiciones, queremos ser un interlocutor privilegiado en temas que afectan a colectivos vulnerables, que pensamos que nos lo hemos ganado, por la historia y por aquellos a quienes representamos, incluso económicamente. Planteamos que es muy importante un plan de lucha contra la pobreza de forma inmediata, planteamos también un pacto de Estado contra la violencia machista, planteamos temas de empleo digno y planteamos que en la reforma de la Constitución se contemplen los derechos sociales. Y planteamos la financiación del Tercer Sector, que aquí hay un problema importante sobre todo en el ámbito estatal.

Creo que recogieron nuestras propuestas, algunos fueron más lejos asumiéndolas, otros no, otros se plantearon que ya se han hecho muchas cosas… en un debate cara a cara la situación es amable y recogen muchas de nuestras propuestas, pero luego hay que llevarlas a la práctica y para esto es importante que una vez que haya elecciones y salga Gobierno, tengamos una interlocución al máximo nivel, porque tenemos cosas muy potentes en la agenda que hay que resolver. El debate bien, pero es un debate, el tono fue amable y hubo sensibilidad hacia el Tercer Sector.

Duda de ese reconocimiento como interlocutor válido y reclama ese papel insistentemente, ¿cree que no es fácil?

Falta mucho recorrido. La Administración que negocia con nosotros, que lleva política social, lleva 30 años trabajando con nosotros, nos conoce, nos respeta y nos apoya, pero la Administración no es solo un ministerio, hay más, y ahí no nos reconocen todos igual. Tenemos que ser interlocutores no solo del ministerio que lleve temas sociales, porque hay otras decisiones políticas, sobre vivienda por ejemplo, que afectan de lleno a las personas con las que estamos trabajando, y es ahí donde tenemos que ser interlocutor con mayúsculas.

¿Qué es y qué supone la recaudación de la X solidaria para el Tercer Sector?

Es muy importante, significa que parte de los recursos de la renta de los ciudadanos y por voluntad de los mismos va destinado a proyectos sociales. Aquí se nota que los ciudadanos confían en el Tercer Sector y en las organizaciones, porque año tras año va creciendo, ya hay 10 millones y medio de ciudadanos que ponen la X solidaria. Tenemos un reto, los que no marcan nada y los que marcan solo la de la Iglesia, decirles que pueden marcar las dos, que se suman.

La X Solidaria es muy importante porque nos ayuda a articular el sector, a dar respuestas a las necesidades más imperiosas, pero también cuestiones de empleabilidad, de acompañamiento, de apoyo a niños enfermos de cáncer, a discapacidad… son muchos proyectos que las 470 organizaciones que participan realizamos y donde se pueden sumar más recursos; es la columna vertebral para muchos programas que ayudan a casi siete millones de personas. 

Es importante porque da cohesión, se reparte a nivel estatal y permite que una organización con implantación territorial estatal pueda hacer el mismo proyecto para personas mayores en Madrid, en Badajoz o en León, y le pones coherencia. Además, aprendes de tus compañeros, si en León o en Burgos hacen una buena práctica, inmediatamente la incorporas. Por eso es tan importante, no por el montante económico sino por lo que te permite gestionar y por la transferencia de conocimiento. Sin estos recursos, a lo mejor conseguirías una financiación mucho más atomizada, de un ayuntamiento por ejemplo, que financia un proyecto pequeño y eso no sería tan eficiente.

¿Es la sociedad consciente de esta realidad, necesidad, de esta lucha y del trabajo de las ONG?

Bueno, tenemos ahí un 46% al que tenemos que convencer para que pongan la X Solidaria. Un  30% en total no marcan ninguna de las dos opciones. Creo que la sociedad identifica, a nivel global, el Tercer Sector y las ONG con un sentimiento de confianza y apoyo. Luego, sin embargo no creo que sean conscientes del alcance, de lo que significa para nosotros ese apoyo con el IRPF, pero hay una especie de metalenguaje y se nota, “si es para ONG, de alguna forma me fío, porque sé que atienden situaciones de crisis”. Creo que el apoyo ciudadano está siendo importante en estos tiempos.

Y, ¿saben las entidades del Tercer Sector conectar con esa sociedad?

Como Tercer Sector hemos mandado pocos mensajes de forma colectiva, salvo la X Solidaria, que es una campaña muy colaborativa y hecha entre muchas organizaciones, porque tenemos poco dinero. Pero cada entidad ha hecho ya un trabajo importante en ese sentido, tiene un público al que hay que cuidar y al que hay que devolver. Si te apoyan, tienes que explicarles con mucha claridad qué has hecho con sus recursos o con su tiempo, necesitas esa complicidad y para tener complicidad tienen que fiarse de ti.

¿Hay más solidaridad en tiempos difíciles?

Sí. Ha sido muy importante, todas las organizaciones, desde 2012, estamos viendo cómo crece el número de voluntarios que quieren colaborar. Y luego se han producido otras formas colaborativas, en asociaciones de vecinos, en barrios, la gente se ha organizado y ha habido muchas experiencias colaborativas para apoyar a los vecinos en situación de precariedad, iniciativas que son muy válidas y con las que tenemos que empezar a conectar también. No sabemos si estos movimientos son puntuales, han venido con la crisis, o tienen voluntad de permanencia, pero en cualquier caso es un reto para nosotros. Así nacieron cada una de nuestras organizaciones.

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