Un gran día para todos los gitanos europeos
El Tribunal Europeo de Derechos Humanos sentencia que el matrimonio celebrado por el rito gitano tiene plena validez
10/Dic/2009 | Unión Romaní
Éxito
La Fundación, mediante sus abogados, doña Me Magdalena Queipo de Llano López-Cózar y don Sebastián Sánchez Lorente, planteó las razones jurídico formales que avalaban la petición de María Luisa Muñoz Díaz de cobrar la pensión de viudedad que le negaba la Seguridad Social española. Sin duda ninguna el éxito ha acompañado a esta defensa y esta buena gitana cobrará, ahora de forma acumulada, lo que el gobierno español le negó durante tanto tiempo.
La Unión Romaní, representada por su presidente y abogado don Juan de Dios Ramírez-Heredia centró fundamentalmente su defensa en demostrar que la unión realizada por María Luisa con su difunto marido por el rito gitano, cuando ambos eran jóvenes, constituyó un verdadero matrimonio. Ahí radicaba el controvertido punto neurálgico de la cuestión. El Gobierno y los jueces españoles se negaron a admitir la validez de la boda gitana y en consecuencia, al no existir matrimonio, no había derecho a la pretendida pensión de viudedad. Especial tristeza nos causó a los gitanos españoles la sentencia desfavorable del Tribunal Constitucional español cuando no supo, o no quiso, aceptar los razonamientos que con absoluta precisión le fueron presentados. La excepción la constituyó el magistrado don Jorge Rodríguez-Zapata Pérez, --que a él y a toda su familia Dios le de salud y libertad-- quien desde entonces ocupa un lugar de cariño y de respeto en el corazón de todos los gitanos españoles y del mundo por ser el único que nos dio la razón y que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos ha ratificado.
Nuestra voz
Nosotros creemos que hoy es un día grande no sólo para los gitanos españoles sino para todos los gitanos europeos. Así lo pusimos de manifiesto ante el Alto Tribunal de Estrasburgo. Aquel día memorable sabíamos que lo que estaba en juego no era exclusivamente que “La Nena” cobrara su pensión sino que aquellos jueces sentenciaran que María Luisa tenía derecho a su pensión de viudedad porque ella y su marido, casados por el rito gitano, constituían un verdadero matrimonio. El Tribunal de Estrasburgo ha escuchado nuestra voz gitana y ha dictado sentencia. Una sentencia que devuelve la dignidad negada a todo un pueblo y que hará posible, porque este fallo establece jurisprudencia, que cualquier pareja gitana, unida por nuestro viejo ritual, en cualquier parte del viejo Continente, deba ser reconocida por los poderes públicos como un verdadero matrimonio.
